viernes, 16 de mayo de 2014

Fiesta en casa de Gabriel Cabrera (12.04.2014)



El pasado 12 de abril disfrutamos de una nueva fiesta flamenca que, como ya viene siendo habitual, celebramos en vísperas de períodos vacacionales como Semana Santa, verano y Navidad. A estos encuentros se nos unen amigos aficionados y artistas.

Anteriormente nos acompañaron Antonio Hermosín, Andrés Lozano, José Vargas Quirós (Pdte. de la Sdad. del Cante Grande de Algeciras), Agustín Jiménez, El Álvarez, Niño Elías, Paco Torrejón, Lalo Macías, Pedro Carmona y Rubén Lara. Y todo ello, con la inestimable colaboración de Gabriel Cabrera que oficia de anfitrión.

En esta ocasión contamos con la presencia de los amigos alcalaínos Manuel Rodríguez Pallarés y Javier Rodríguez “Niño del Mauro”; del Campo de Gibraltar, los amigos Juan Delgado y Antonio Martínez, y, como viene siendo habitual, Rubén Lara, joven guitarrista malagueño muy vinculado a nuestra tertulia.
Queremos dejar constancia de lo vivido y escuchado con estos cantes:

Por soleá, Juan Delgado. Al toque, Rubén Lara.


Por soleá, Niño del Mauro. Al toque, Rubén Lara.
 

En futuras entradas iremos publicando otros resúmenes de las reuniones que hemos celebrado con anterioridad.

ABG

sábado, 22 de marzo de 2014

Aquella noche en La Unión (cuarenta años después)



Ya es marzo. Hemos superado este febrero fatídico de este año 2014. En dicho año, la inesperada muerte de Paco de Lucía cierra un ciclo que ha durado cuatro décadas. En ese periplo de tiempo, el de Lucía, con su guitarra ha ejercido de “capitán general con mando en plaza”.
Esta frase que entrecomillada he escrito es original de Aurelio Sellé. Este cantaor gaditano la utilizaba para jalear a Ramón Montoya. Los cantaores con otras muchas frases similares a esa, en forma de piropos, siempre se la han dedicado a los guitarristas para animarlos, pero nunca, al menos que yo recuerde, nadie en la historia ha señalado con tanto énfasis, una declaración similar, con dedicación incluida, con tan atinada precisión y solemnidad como la que hizo Antonio Mairena de Paco de Lucía aquella noche en La Unión.
En esta ocasión que a continuación cuento y que presencié en La Unión, ni había guitarrista que necesitara ser animado, ni tampoco piropo que encierre una verdad tan grande como la que el de Mairena del Alcor dijo del guitarrista algecireño esa hermosa noche levantina.
Cuando el citado encuentro corría también un mes de febrero, Paco tenía entonces veintiséis años y el de Mairena del Alcor sesenta y cuatro. Recuerdo casi textualmente las palabras de Antonio Mairena. Nunca he oído a ningún cantaor dedicar un cante con tan acertado y grandilocuente mensaje: “Este cante por soleá que voy a cantar se lo voy a dedicar al mejor guitarrista del mundo que se llama Paco de Lucía…,”. Desconozco si ese hecho ha tenido repetición con algún otro guitarrista y cantaor de tan reconocida importancia. Mucho me temo que esta declaración no sentaría muy bien en algunos sectores del flamenco. Quizás por lo apenas difundida, por tanto, desconocida, nadie salió al paso de tan acertada declaración. 
Tengamos en cuenta la edad de ambos artistas y sus orígenes. Sería una labor de lupa buscar un hecho de tan parecido alcance. De poderlo reproducir a quién ponemos que reúna las características de estos artistas. Yo no lo encuentro.
No obstante expondré lo siguiente: Antonio Mairena cuando dijo aquella verdad tan ajustada y “comprometedora”, que aún nadie había proclamado con tanta solemnidad, sabía lo que estaba haciendo y diciendo. Por tanto, asumía los riegos de las críticas de posibles allegados y algunas inconformidades. Tengamos en cuenta que Paco, como antes he dicho, sólo tenía veintiséis años; pero pocos meses antes la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera, le había premiado su último álbum Fuente y caudal. Fuente y caudal es una grabación en aires de taranta que dio nombre al citado álbum, pero el tema que más fama adquirió del mismo fue Entre dos aguas.
Al margen de las conclusiones y valoraciones que se pueden exponer de este álbum uno de los mejores discos de Paco de Lucía aunque no proceda ahondar en él dado que el artículo se circunscribe más que nada a un hecho concreto, vivido en primera persona, expondré que son muchos los textos en los que se ensalza el gitanismo del de Mairena del Alcor, incluso algunos autores en sus críticas llegan a ver, en el poseedor de la Llave de Oro del Cante, cierto tinte racista en cuanto a determinadas valoraciones que sobre el cante éste hizo.
Qué Mairena tirara para los suyos nadie lo puede negar, pero no olvidemos que ese mismo hecho se da en todos los seres humanos. Es más, el ser humano debe ser agradecido con la tierra y con la gente que le vio nacer ¿O no? Nadie tira piedra contra su propio tejado.
Aunque sea por un momento analicemos la incidencia de la declaración de Mairena. Éste sabe que tanto Sabicas, como Melchor, Ricardo, Esteban y muchos más, gitanos y no gitanos, se iban a enterar al día siguiente de lo que para algunos de ellos puede ser una exageración de Antonio, y para otros una gran verdad.
Ello, a Mairena, podía acarrearle no pocos dolores de cabeza. Que sepamos, hasta hora, como antes comentaba, nadie ha entrado en estas cuestiones. No será que el racismo de Mairena no es tal, o más que otra cosa es una actitud a la defensiva.
Sin embargo, aquellos que se sitúan en la acera de enfrente de él y de su arte, deberían buscar esos brotes racistas, que tanto critican y censuran, entre sus propios haceres y discursos.
Yo creo que Paco tenía ya tal prestigio y conocimiento que a nadie se le ocurrió poner reparo. Tuvo que ser don Antonio Mairena quien pusiese, otra vez, las cosas en su sitio.
Debo terminar exponiendo que aquella fue una noche de arte y de magia como muy pocas he vivido. Antonio cantó por soleá y bulerías acompañado de Paco de Lucía, pa comerle el corazón, y Paco fue una orquesta de motivaciones jondas. Paco que estaba tocando con la guitarra que Antonio Fernández (padre de Encarnación y Rosendo) le había prestado, nos obsequió la rumba Entre dos aguas y tras ésta, Ímpetu, unas bulerías muy flamencas que le debemos a Mario Escudero, otro fenómeno.
Aquella noche Paco quedó proclamado con el beneplácito de cuántos nos encontrábamos allí, el mejor guitarrista del mundo. Por todo ello, gracias Antonio por decirnos hace cuarenta años lo que bien Paco ya era y que tú acertaste de pleno al afirmarlo. Paco sólo tenía veintiséis años.
Luis Soler Guevara 
Málaga, 15/03/2014

Los Lucía: primero fueron Pepe y Paco, después Paco y Pepe.

La guitarra, incluso más que el cante, ha sido a veces, causante fundamental de las más importantes modificaciones y avances en este género musical. Este fenómeno es de sobras conocido en la historia del cante flamenco. Ese hecho lo llevaron a cabo los grandes de la guitarra de la mano de notables cantaores como fueron Silverio, Chacón, Manuel Torre, los Pavones, Marchena, Caracol, Antonio Mairena, Camarón y otros.

Desde siempre el premiar al que se marcha, ha sido y es motivo —diremos rebajando un poquito el tono— de algún que otro disparate. Cuando el que se va —además de ser un genio— lo hace con una edad de cuarenta y un años, las valoraciones no suelen ser ecuánimes. Ello hace que se cometan muchas equivocaciones o exageraciones, incluso que haya juicios cicateros respecto del artista.

Sin ánimo alguno de rebajar un solo gramo de genialidad a José Monje Cruz, al que me estoy refiriendo, estimo que algunos comentarios y valoraciones, que en esos momentos tan críticos como dolorosos para sus familiares, se hicieron en los medios —quizás por lo acertado de los mismos— no deban silenciarse. No obstante la razón de oportunidad no se respetó por todos. Y una vez más, la muerte de un genio sirvió para el interés del oportunismo.

La crítica cuanto más argumentada y desnuda de intereses mediáticos, es más veraz. ¿Quién habla mal del que se va de este mundo? Máxime, si éste además de joven es un genio o a la inversa, si se es muy joven y además un genio. Cuando Camarón murió Paco no se quedó viudo artísticamente. Él estaba en otra cosa. Camarón había sido una hermosa etapa en su vida, pero un artista de la capacidad creativa de Paco no podía volver a hacer lo que veinticinco años antes ya había hecho, ni tan siquiera con su hermano Pepe. No podemos saber las razones y posicionamientos de los Lucía a ese respecto, no estamos dentro de sus cabezas, pero sí es entendible, pese a lo expuesto, la grabación de Potro de rabia y miel.

Toda persona que tenga un mínimo de conocimiento de sí misma sabe de sus limitaciones, no hay que mostrárselas. Quien obvie eso es un osado y se engaña a sí mismo. Todo artista que gracia a su genialidad marca un referente histórico está sujeto a diversas valoraciones. Así ocurrió con Marchena, Caracol y Mairena por citar algunos nombres. Con Camarón no iba a ser menos.

Es cierto que los genios tienen sus épocas: nacen y se hacen en el contexto de la misma. Por tanto, su obra está marcada por su época.

Esto no impide que vertamos determinadas valoraciones que nacen por comparar hechos y épocas que nos gustan, aunque no sean comparables.

Tras la muerte de Paco, se irán poniendo muchas cosas en su sitio. Podremos analizar con más datos y menos pasión el papel que en la historia del arte flamenco ha jugado esa pareja inmortal que formaron Paco de Lucía y Camarón de la Isla, y en la que a veces surgía un tercero. Me refiero a José Sánchez Gómez, “Pepe de Lucía”, a quien el silencio lo ha marginado, siendo él un elemento fundamental en el tándem Camarón-Paco.

¿Dónde ha estado Pepe de Lucía durante todo ese maridaje artístico de su hermano Paco con Camarón? Estimo que ha estado más ignorado que perdido. Ha estado asumiendo lo que mejor era para el flamenco y, en particular, para su hermano Paco. Y lo ha hecho, sin afán de protagonismos y sin avisar al fotógrafo “que pasara por allí”.

Muchas veces los aficionados hemos citado —refiriéndonos al de la Isla— que ese cante no es de José, sino de Pepe; que esa música, ese son, esos acopios son de Pepe y no de ningún otro artista; que los álbumes Viviré y Potro de rabia y miel, prácticamente son suyos, tanto en su composición como con otras ayudas. También son de Pepe de Lucía otros muchos temas sueltos impresionados en otros elepés y cedés, que no apuntamos en estas líneas por no ser propio de este artículo.

No obstante citaremos un gran trabajo del que Pepe se puede sentir orgulloso. Tal vez sea uno de los más flamencos de su discografía aunque contenga algunas piezas más modernas: El orgullo de mi padre (1996). En él hay varios cortes festeros muy bien llevados. No podemos decir lo mismo de las modernas cantiñas. Pepe impresionó ese disco con una edad muy propia para la reflexión. Ya los temas escogidos y bien encajados quedan avalados por la experiencia de sus entonces cincuenta años.

¿Sería correcto plantear que por Pepe no se apostó, que se creyó que con ser el “hermano de”, era suficiente? En realidad no le prestaron suficientes apoyos, pese a que poseía un timbre de voz de una justeza extraordinaria para el tipo de flamenco que Paco realizaba en determinados momentos. ¿O no?

Pepe tuvo en su familia, primero: a su padre, y con él, la experiencia viva que fluye en el submundo del flamenco. Segundo, a su hermano Ramón, guitarrista; y tercero, al genio de Paco de Lucía ¿Todo ello le vino bien, era bastante o, por el contrario, le perjudicó? No es difícil contestar a esa pregunta. Lo que sí es complicado es convivir con un genio, siendo además hermano. Por eso entendemos que la respuesta la puede dar, un psicólogo especializado en cuestiones familiares.

Los consejos de su padre eran mezcla de imposición y de aviso. Sus hijos los asumieron de tal manera que por dinero no rebajarían ni cambiarían su dignidad ni su arte, y todo lo que el flamenco representaba. Todos recordamos aquel gesto de Paco con ocasión de la EXPO de Sevilla. Estoy en el pleno conocimiento de que tanto Ramón como Pepe hubieran hecho igual. Eso era como la piedra fundamental del orgullo de su padre.

Pepe no olvida esa lección pero todavía le quedaba una que aprender, y la aprendió, precisamente en su casa, dando con ello muestra de un gran humanismo. A Paco que tantas veces acompañó a Pepe que tenía apenas veintitrés años le “meten por medio” a un cantaor que ni tan siquiera había cumplido los dieciocho ¿Qué estaba pasando? ¿Su propia gente le estaba relegando a un segundo lugar? Ya no se siente el cantaor que era acompañado por su hermano Paco, ni tampoco el cantaor de la familia.


Pepe de Lucía, lógicamente, se preguntaba qué estaba pasando. Sus sospechas y temores se vieron confirmados cuando escuchó a ese “niño” cantar. El niño era un viejo a pesar de su corta edad, lo conocía ‘to’.

“¿Qué hay de lo mío?” se preguntaba Pepe una y otra vez no sin ciertas razones. El más chico de los Lucía ¿desobedeció a su padre? ¿El padre de los Lucía descubrió otra voz?

Es frecuente que promotores y aficionados al flamenco antepongan una nueva voz en la agenda de sus intereses y gustos y darle pompa y promoción al artista mediático. Al que tratan como un producto para su comercialización. Efectivamente, no solo lo hacen para ensalzar los méritos del tal, sino para exagerarlos hasta el engaño. Esto, que se ha hecho en infinidad de ocasiones no lo necesitaba Camarón y mucho menos Pepe de Lucía que ya tenía un trayecto recorrido. Pero ya se sabe, que hablen de uno aunque sea malamente siempre viene bien.

Como hemos apuntado antes a Pepe apenas se le promocionó a pesar de que tenía en su sentir los cantes de Pastora, Chacón y Manuel Torre nada menos. Con Pepe se ha hecho todo lo contrario. ¿A dado motivo él para ello? Quizás, pero si esto hubiera sido así, estimo que sin ninguna maldad por parte suya. Entre otras razones porque él sería el más perjudicado como así fue.

Quienes conocen a Pepe lo consideran buena persona y un gran hermano. Si no fue quien metió a Camarón en su casa, sí quien más hizo para que se quedara. De este modo sacrificó parte de su valía en pos del flamenco y no puso impedimento a que ese gitanito rubio le hiciera sombra. Pero antes vivió la circunstancia de su juventud como el cambio de voz: muchas cosas se iban diluyendo. Pepe de Lucía aunque guardaba silencio no se sentía muy satisfecho, pero aun así hacía las bases de muchos temas que Camarón luego dejara impresos. Prácticamente le asociaba a las letras que el de la Isla grababa sus formas melódicas.

El encanto de los Chiquitos de Algeciras ya quedaba muy lejos, poco menos que olvidado. Son otros los tiempos que corren, y otras también las circunstancias de vida. Apenas nadie se acuerda del concurso de Jerez, ni tampoco del suculento premio que recibió: 35.000 pesetas de aquellos tiempos a Pepe y 4000 a Paco.

No es fácil olvidar la historia por mucho tiempo que pase. Máxime, cuando ésta deja huellas que son imborrables e imperecederas. Pero Pepe de Lucía no se alimenta con el recuerdo de aquellos días únicamente, aunque lo cultive y tenga presente en la retina de su memoria.

Ello que es así, nos hará detenernos, aunque con brevedad, para decir que Paco empezó a ser lo que ha sido —nada menos que el guitarrista más grande de todos los tiempos— de la mano de su hermano Pepe. Nos remontamos al año 1962 y Jerez como marco y centro de la geografía cantaora. Nada menos que la tierra que vio nacer a don Antonio Chacón, Manuel Torre, Juanito Mojama, El Gloria, Isabelita de Jerez, La Requejo, Viejo Agujeta, Tío Borrico, Sernita, Terremoto La Paquera y una larga lista por todos conocida.

En aquel entonces en Jerez de la Frontera, Pepe sale premiado nada menos que con los cantes malagueñeros de don Antonio Chacón. Dicen que su padre le cuidaba y enseñaba los cantes tal como eran, que si tal, que si cual. Bien, es cierto, pero quien cantaba era Pepe, quien tenía que conocer los cantes para luego hacerlo era Pepe, y Pepe era aquel chiquillo que con dieciséis años se sube al escenario del Teatro Villamarta jerezano en mayo de 1962 y canta de tú a tú —en esas fechas— a artistas que le doblaban su edad como Jarrito, Terremoto, Paco Toronjo y algunos más.

Pepe, que desde años antes se hacía acompañar por su hermano Paco, tras el concurso de Jerez no ha parado de hacer flamenco, flamenco de calidad y otros temas más comerciales. De él partió la necesidad de que ambos trabajaran con José Greco cuando éste, al parecer, tenía algunas reticencias con Paco, por cierto nunca aclaradas.

Al margen de la cantidad de discos grabados y de su colaboración con muchos más. También ejerció el papel de letrista. Así, entre otros, escribió temas para Camarón de la Isla, Remedio Amaya, incluso para Alejandro Sanz. A la tarea de producción de nuevos valores a los que Pepe ha dedicado su tiempo y saber, no se le ha prestado mucha atención. Recuerdo que fui testigo en Algeciras de cuando él dirigió la grabación (1989) de cinco elepés de los cantaores jerezanos El Torta, La Macanita, El Capullo y Fernando Terremoto (hijo) con la guitarra de Moraito y Ramón Trujillo.

Tampoco se pueden obviar sus primeros discos (flamencos al cien por cien). De su primer álbum Los Chiquitos de Algeciras (1963), merece destacar, por supuesto, además de sus cantes, la suma de la edad de los dos hermanos no era superior a los treinta y tres años. Quizás por ello la pareja más joven de la historia. Con esa edad es imposible cantar ni tocar mejor. Tanto siguiriyas como malagueñas, tonás, martinetes, soleares y otros cantes son de una dimensión y perfección increíbles.

Mucho es el contenido y sustancia flamenca que Pepe ha derramado en sus grabaciones, fruto de la impresión y su epidérmica necesidad de hacer flamenco, Pepe también ha grabado otros muchos discos que merecen el aplauso de los aficionados.

Paco empezó como el hermano de Pepe. El tiempo convino y estableció otros acuerdos, y es que Paco empezó a ser PACO, con mayúsculas, cuando Pepe paladeaba sus primeros éxitos. No obstante Pepe de Lucía seguía siendo un primer espada. Después vendrían muchos discos y éxitos como el cedé El corazón de mi gente, que recibió el premio Grammy Latino. Hoy, la fatalidad ha querido que Paco no esté, pero queda Pepe de Lucía que aún tiene mucho que decir.

Luis Soler Guevara.
Málaga, 11 de marzo de 2014.

martes, 18 de marzo de 2014

La UMA crea la Cátedra de Flamencología

El pasado día 12 de marzo, se firmó un convenio entre la Universidad de Málaga, el Patronato de Turismo Málaga-Costa del Sol, la Fundación General de la UMA, las empresas El Pimpi (Francisco Campos Espinosa S.L.)  y Heineken España por la Fundación Cruzcampo.

En la web de la UMA se puede leer la noticia al completo y un vídeo recogiendo el momento de la firma:

http://www.uma.es/sala-de-prensa/noticias/la-catedra-de-flamencologia-apostara-por-el-mantenimiento-la-investigacion-y-la-difusion-del-arte-flamenco/

Medios de comunicación locales y nacionales, tales como La Opinión de Málaga, Diario Sur, Málaga Hoy, Europapress, la Cadena Ser, entre otros, recogieron en sus páginas dicho acontecimiento.

martes, 4 de marzo de 2014

SE NOS FUE EL GENIO. EL GRANDE ENTRE LOS GRANDES



Lamentábamos aún no hace un mes la muerte de uno de los más grandes renovadores de la poesía española de los años sesenta. Félix Grande, poeta y escritor vinculado al mundo del flamenco, fue Grande como su apellido y nos dejó cuando enero eclipsaba sus días. Un mes antes el año acababa con la muerte de un gran artista jerezano, el cantaor, Juan El Torta, auténtico bastión del cante jerezano, y a finales de noviembre también nos dejaba Mariana Cornejo, arquetipo de mujer flamenca que por su condición de artista gaditana estaba ‘pasaíta’ de sones festeros.

¡Qué racha! En todos estos sucesos precisamos un elemento común: todas las muertes se dan a finales de mes, y todas en meses correlativos (noviembre, diciembre, enero y febrero).

Ahora, cuando todavía aguantábamos la respiración por la pérdida del amigo, del maestro, de ese ingeniero del verso que fue Félix; cuando no nos habíamos recuperado de tan doloroso acontecer, sentimos que el techo se nos hunde y el corazón se nos pone en un puño. ¡Ha muerto Paco! Todo transcurrió tan rápido que ni la misma muerte se dio cuenta de que se lo llevaba. ¡Ha muerto Paco!

Cómo siempre ante un suceso de tal naturaleza no nos lo podíamos creer, o mejor dicho, no nos lo queríamos creer. Ayer mismo o sea, el martes, ya avanzada la tarde, su hermano Pepe me llamaba a casa donde me encontraba con Rafael Ruiz García, aficionado que es de la Peña Juan Breva. Efectivamente, ese tan triste y doloroso percance aún no era noticia. Es más, la conversación que ambos mantuvimos giró sobre el mundo del cante y, especialmente, escuchando a Caracol.

Al margen de esto, Pepe me dijo también que no se encontraba bien, que había ido al médico donde le hicieron unas pruebas estomacales, pero de Paco, hablamos como siempre, y es que hablar con Pepe de Lucía de él o de su hermano Paco, es un gustazo, de ahí que estas comunicaciones duren más de un hora, pese a que nos llamemos con cierta frecuencia.

Y, ahora, de pronto, cuando nos disponíamos Isabeli (mi mujer) y yo a desayunar ambos recibimos otron mazazo: ¡Ha muerto Paco! ¿Qué dices? Están dando noticias en la radio me insiste Isabeli. ¿Pero qué pasa, qué está pasando? Joder no puede ser. ¿No se habrán equivocado? ¿Qué pasa?

Desgraciadamente era cierto, Paco ha muerto, y sin él se nos hace imposible escribir un sólo renglón.

Paco es una enorme pérdida para el mundo de la música y especialmente para el flamenco. Lo es también para la humanidad dada además su humildad y grandeza, vivo ejemplo de persona de gran valía. Ha muerto un hombre bueno y noble con unos meritos acumulados a lo largo de su historia que provocará un huracán de noticias en el mundo. Mañana todas las editoriales recogerán su muerte, su biografía, y con ello, aportarán miles de perfiles que sobre su impresionante figura irán surgiendo desde el último rincón del mundo hasta la ciudad que le vio nacer y crecer: Algeciras.

Hoy, esta ciudad, más que ninguna otra del hemisferio flamenco, se viste de negro luto, y con ella posiblemente millones de personas que sabían de las excelsas cualidades del maestro. Del más grande guitarrista del mundo como así certificara Antonio Mairena en la Unión en 1974, cuando Paco contaba sólo con veintiséis años.   
Y es que Paco ha sido el más grande entre los más grandes, quizás el primer genio que nos depara el presente siglo. Paco es el músico flamenco que ha revolucionado y modificado una parte muy importante de la música en el mundo, que ha sugerido y logrado los más firmes encuentros entre la música clásica y el flamenco, abanderando y consolidando un proceso de renovación casi imposible de culminar. Y lo ha hecho con una guitarra que en sus manos se transforma en una orquesta ¡Ole tú!

 Luis Soler Guevara
Málaga, 26 de febrero de 2014.

sábado, 1 de marzo de 2014

Gracias, Paco



Sería las ocho cuarenta y cinco de la mañana. Escuchaba la cadena Ser mientras conducía, cuando Pepa Bueno pronuncia esa frase frecuentemente utilizada en los medios radiofónicos y televisivos: “noticia de última hora”. Esta dichosa frase no suele augurar nada bueno, pienso. Y de pronto el mazazo: “…a muerto Paco de Lucía…”


Mi mente es incapaz de asimilar la información, parece una broma, pero claro, con la muerte no se bromea. Me sube un nudo a la garganta y mis ojos se arrasan. De nuevo me digo, no puede ser, no nos ha podido dejar de esa manera tan inopinada.


Palais des Beaux-Arts de Bruselas, donde Paco cosechó tantos éxitos.
Inmediatamente rememoro cuando escuché por primera vez, a finales de 1973, la rumba  “Entre dos aguas”. Fue en los almacenes Félix Sáenz de Málaga; sí, los que menciona la letra de los cantes del Piyayo de Tomás de Perrate. Cuando en 1977, en el teatro Beursschouwburg de Bruselas, le veo por primera vez en concierto y percibo que los sonidos que emanaban de su guitarra eran distintos a los que había escuchado hasta entonces; quedo prendido en las redes de su música mágica. Recuerdo como a la vez que su repertorio se va enriqueciendo con nuevas composiciones, las ya conocidas “Entre dos aguas”, “Fuente y caudal”, “Almoraima”, la rondeña “Cueva del Gato”, etc., nada tienen que ver con las grabaciones originales, se supera en cada una de las actuaciones que presencio.


Ya sería en el emblemático Palais des Beaux-Arts de Bruselas donde a medida que pasaban los años y Paco ganaba en predicamento, era más difícil obtener una entrada, había que estar muy atento para reservar con tiempo. Sus recitales, ya fuera formando dúo con su hermano Ramón de Algeciras, formando trío con su sobrino José Mª Bandera y Juan Manuel Cañizares o con Jonh McLauglin y Al Di Meola; ya fuera con el famoso sexteto formado por Ramón de Algeciras, Pepe de Lucía (Duquende o Rafael de Utrera), Jorge Pardo, Carles Benavent, Rubem Dantas y Manuel Soler o Joaquín Grilo; ya fuera más recientemente con Niño Josele, La Tana y Montse Cortés, eran éxitos rotundos. Públicos de las más diversas nacionalidades y procedencias, se desplazaban de las vecinas Francia, Holanda o Alemania.


Estoy seguro de no equivocarme al afirmar que no me perdí ninguno de sus conciertos desde el ya mencionado 1977 hasta 2006. No he contado el número de veces, pero fueron muchas. Al término de cada actuación siempre comentábamos lo mismo: “una vez más nos ha sorprendido”. Creíamos imposible que superara su actuación anterior y siempre nos desmentía. Sus trémolos, la velocidad de sus punteos, sus armonías, su compás milimétrico, sus melodías, su técnica y su virtuosismo no eran de este mundo.


Pero no era sólo eso, Paco me traía aires de mi querida Andalucía que tanto añoraba, esa inmensa flamencura que estaba presente hasta cuando se sumergía en el jazz, unos toques que parecía que Camarón estaba presente y sobre todo los oles, a penas musitados, que arrancaba de lo más intimo de mi ser.


Tres días han transcurrido desde tu fallecimiento, Paco, y los oles que de mi salían jubilosamente, hoy me salen en forma de llanto íntimo y contenido.

Gracias Paco.

Antonio Burgos García
Málaga, 1 de marzo de 2014